Motivado por un tweet enviado por HPneo, quien mencionaba sobre los recuerdos que le traían revisar libros que había comprado en su adolescencia, busqué también iniciar un viaje similar. Una rápida visita a mi biblioteca, gracias a mi costumbre de nunca botar libros, me devolvió un grupo de libros que me han acompañado a lo largo de los casi 21 años que llevo jugando en este campo.
Elegí los que considero más interesantes para comentarlos hoy y aunque terminó siendo una entrada algo extensa, espero que pueda atraer la atención de alguien.
REPEAT 4 FD 20 RT 90
Previamente he comentado en varias ocasiones sobre qué me motivó a aprender a programar y cómo me enamoré de ello. Esta vez, resumiré brevemente esa historia.
Tenía yo seis años cuando gracias a la unión de varios eventos casuales, me encontraba yo con una copia (ilegal) de Logo (programa que una prima dictaba en el colegio donde yo instalaba). Día tras día, me introducía en comandos para manipular una tortuga y dibujar elementos en la pantalla.
Y lo que al inicio me parecía impresionante, poco a poco se convertía en una sed de conocimiento e investigación que aún me acompañaba. Nuevamente gracias a casualidades, encontré un día un libro en la biblioteca de mi padre que me permitió avanzar en ese camino:

El libro buscaba enseñar Logo a un público que tenía conocimiento de Basic, pero con un poco de ingenio, y utilizándolo a la inversa, puede aprender lo suficiente de Basic para crear algunas aplicaciones y juegos de aventuras en modo texto (con animaciones en ASCII).

El libro incluso me permitió adentrarme en conceptos de matemáticas, gracias a una genial y estupenda sección sobre gráficos:

Visual Basic 6.0, porque todo pasado tiene una mancha
Logo y Basic me permitían jugar y aprender mucho de programación, pero algo empezaba a suceder en mi entorno: Windows se hacía cada vez más popular y quería participar en ello. La idea de crear una aplicación visual empezaba a posicionarse cada vez más fuerte en mi mente y empecé a investigar mis opciones.
Fue entonces cuando llegó a mis manos uno de los libros más importantes que he tenido inclusive hasta ahora. Gracias a que mi padre trabajaba enseñando universidades, tenía acceso a varias librerías y por la recomendación de un conocido suyo, adquirió este libro en particular:

El libro marcó mucho mis nociones de programación por mucho tiempo. Contaba con secciones extensas en prácticamente toda área del desarrollo de una aplicación (básica) y se volvió mi referencia de cabecera por varios años.

Incluso fue mi primer encuentro a las fórmulas de movimiento rectilínea uniforme y parabólico, casi tres años antes que los viera propiamente en los cursos de física:

Noto también que aparentemente fue mi primer acercamiento a comentar el código para entender qué sucedía ahí (cabe mencionar que mi letra no ha variado en todo este tiempo):

También se volvió un buen punto de consulta para aprender sobre queries de SQL, conocimiento ideal para el desarrollo de aplicaciones y para conquistar al sexo opuesto (Disclaimer: Realmente no funciona para conquistar. Mucho.)
Aunque actualmente se encuentre bastante destrozado (como se puede notar en la primera foto), cada página fuera de lugar es una marca de aprendizaje de los casi tres años donde lo utilicé para aprender cada línea e idea que encontraba.
Punteros sobre punteros. La vida en C++
Pero el camino que había iniciado me obligaba a seguir investigando y explorando los límites de lo que aprendía. Las nuevas aplicaciones funcionaban bien, pero se encontraban restringidas por el entorno que utilizaba. Mientras tanto, otros desarrolladores más experimentados me presentaban a C++ como una alternativa a revisar y acudí nuevamente a mi padre para ver si podría conseguirme algún libro sobre este.
Recuerdo que por un par de días no paraba de pensar en todo lo que podría hacer tras aprender C++. ¡Era lo que usaban los universitarios y profesionales!
Al poco tiempo de ello, regresando del colegio, me recibía este libro:

El libro tenía un nivel mucho más alto a los que había utilizado hasta ese momento, y estaba orientado a un lector universitario, pero eso no me desanimó. Con muchas ganas y tiempo (ventajas de estar en 8vo grado, y no tener Internet), poco a poco empecé a avanzar en los temas que encontraba.
Sin saberlo, muchos de esos tópicos los volvería a revisitar muchos años después durante la universidad.

No entendía plenamente el concepto de árboles en toda su extensión, pero al menos si lo suficiente para utilizarlo para modelar los datos de los juegos que me gustaban hacer en esa época (RPGs y similares).
Los resultados que iba viendo me animaban a seguir aprendiendo más, y ahorrando por varios meses, compré mi primera referencia oficial (me parece que costó algo de 60USD) sobre un lenguaje:

Irónicamente, también aprendí en ese momento que los libros de referencia no eran lo que pensaba que eran y el primer libro que compré (de corte técnico) cayó en desuso rápidamente.
Felizmente, un amigo, como premio de un concurso que ganó, recibió un libro que pedí prestado (y aún no devuelvo):

Gracias a esto, empecé a adentrarme en la creación de motores de gráficos 3D, conocimiento que me ayudaría para tratar de crear motores similares en los lenguajes que iba a aprendiendo, además en temas de trabajo en los que finalmente terminaría empleando.
¿Aplicaciones de escritorio? A donde vamos, no necesitamos aplicaciones de escritorio
Sin embargo, fue en ese entonces donde algo interrumpió (temporalmente) mi aprendizaje de C++ y similares. Corría el año 1998, y tras varias incidencias que merecen un post propio, llegaba Internet a mi hogar. Pero más importante, acompañando al módem que fue instalado, estaba su manual de uso:

Aunque no era fan de leer manuales, este en particular tenía algo que me intrigaba. No sólo explicaba como utilizar un navegador (algo no muy raro en aquella época), sino que también incluía una sección que finalmente terminó de marcar mi futuro:

Desconozco que tan común era incluir esa información, pero fue gracias a ese manual que, a mis doce años, aprendía los fundamentos de HTML.
Lleno de nostalgia, revisé más a fondo el libro y encontré algunos elementos simpáticos de mencionar:

Pero algo más divertido se escondía algunas páginas después: el futuro de HTML y la web.

¿Recuerdan el mundo donde HTML 3 era “cutting edge”? Todavía mantengo alguno de esas memorias. Como, espero, todos ya sabemos, estas ideas “del futuro” se emplearon como tales y son parte de nuestro día a día.
Como detalle interesante, se comentaba la sintaxis de CSS con este formato:

Tras algo como ello, mi viaje se daba por acabado. Habían muchos libros que había comprado en ese momento pero, curiosamente, hubo uno que nunca llegué a leer y donde encontré esta página:

¿Quién sabe? Tal vez de haberlo leído, sería PHP mi lenguaje de base y probablemente no estaría promoviendo el uso de alternativas. Pero dado que no podemos evaluar líneas paralelas de la vida, esta vez encontraba un buen momento para detener mi visita y regresar a la realidad.
Cada libro que leemos no es sólo una ventana al conocimiento que almacena. Lo rodean también las vivencias que ahora son recuerdos del momento de leerlos.
El futuro sigue siendo hermoso.
- Alvaro Pereyra (@yaraher)